De cumpleaños «el duro de matar»
Lo llaman «el duro de matar» porque no ha podido hacerlo ni la oposición ni el gobierno durante varios años. Asume una propuesta o responsabilidad y sigue haciendo ruido. Malo o bueno.
Mantiene la premisa que a todo político le encanta, pero que niega: «que hablen mal de mí, pero que hablen».
Pasó por los caminos intrincados de la doctora, pero se defendió muy bien desde la constituyente, aunque no por mucho tiempo, hasta que dijo: paso y gano. Su figura se mantuvo ahí: en su iglesia, el ajedrez y ahora el fútbol de sala. Y quién sabe qué otras cosas más.
La oposición deltana también ha hecho mella de sus aspiraciones tildándolo de «alacrán». Cuando este bloque político no tenía a más nadie, el liderazgo nacional lo llamó para resolver, aunque la cúpula en Tucupita estuvo en desacuerdo. Era lo más popular que había; eran tiempos en los que ninguna candidatura local levantaba polvo.
Como cuando un equipo de fútbol sala está perdiendo 9-0 y con árbitro en contra, llaman al mejor del quinteto perdedor para que por lo menos el partido no termine un 15-0 o más. Ese fue Chugaby.
Conoce a la oposición y al gobierno como a su equipo de fútbol sala, y ahora dicen que está listo para entrar al juego para equilibrar el partido.
¡Feliz cumpleaños, Chugaby!


