Los restos de un niño: cuando las historias se vendían en papel, parte I
Cuando solo había un medio impreso y apenas estaba- entre varias FM- una sola estación de radio que emitía noticias, ocurrieron hechos como el hallazgo de restos de un niño y se propagó la versión del comegente. Nada de eso pasó, solo se trató de una estrategia de comercialización: la idea era vender todos los ejemplares posibles. Los fact-checking del periodismo (un protocolo riguroso de verificación) ni pensaban llegar a Tucupita.
Restos de un niño
Un mediodía del 2011 unos niños jugaban con restos de un mono en los alrededores de El Guamo y Delfín Mendoza. Para ser más específicos, una mano.
Este hecho conllevó a que una persona bromeara por el sector, alegando que parecía la mano de un niño. Bastó esta afirmación para que los periodistas del medio impreso de aquel entonces generaran toda una serie de teorías.
Funcionarios del CICPC acudieron al lugar para llevarse la mano que toda la gente del sector sabía que era de un mono, pero estratégicamente los periodistas de papel mantenían la versión de restos humanos; bien lejos de la realidad.
Esa misma tarde las investigaciones arrojaron lo esperado y lo que se sabía: se trataba de restos de un mono que una familia había tenido en su poder.
Al día siguiente, la contraportada del diario impreso, donde van los sucesos, hacía referencia al hallazgo de «restos humanos», cuando en realidad un día antes ya todo se había aclarado. Ese día se vendieron más de 5 mil ejemplares.
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