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De la red de pesca a la red social: más personas de los caños se envician del internet

Algunas comunidades del municipio Antonio Díaz, estado Delta Amacuro, cuentan con al menos una o dos conexión WiFi. Lo que comenzó como una herramienta de conectividad y apoyo, hoy se está convirtiendo en un fenómeno social analizable.

En poblaciones donde la pesca y la siembra eran el sustento, ahora no lo son. En su lugar está el incorporar más horas en las redes sociales.

El caso de un padre de familia en una comunidad de este municipio, quien día y noche se dedicaba a la pesca, pero luego de adquirir un teléfono, el TikTok se ha vuelto su vicio, reemplazando el anzuelo por el teléfono.

«Ya el pescador no pesca porque desde bien temprano se ve agarrando WiFi», dijo una señora que le compraba pescado.

En otro de los casos donde ha incidido la entrada del Internet, ha sido entre algunas parejas que antes realizaban las labores del hogar juntos, pero ahora los separa las redes sociales, donde pueden pasar incluso hasta 5 horas sin dedicarse a atender el hogar.

Se ha podido conocer también de separaciones definitivas de parejas por este fenómeno que no sólo afectan a las nuevas relaciones, sino también a las de años de matrimonio.

La llegada de la tecnología a las zonas fluviales es un avance innegable, pero llega con un costo social que apenas empezamos a ver.

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