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¿Por qué hay más celosos y celosas en Tucupita?

En los comandos de Tucupita las denuncias hablan. La mayoría ha sido por violencia de género donde de fondo están los celos.

Lo que parece un tema privado se ha convertido en el principal problema de orden público al menos en Tucupita, donde se tienen registros públicos.

Para el psicólogo social Héctor Rojas, este fenómeno en la capital del Delta no es casual y responde a varios factores.

En una ciudad pequeña donde la privacidad es mínima, el chisme actúa como un juez. La presión social por el «qué dirán» transforma cualquier sospecha en un campo de batalla.

«A esto se suma un distorsionado sentido de propiedad. Ante la falta de oportunidades recreativas o de crecimiento personal, la pareja se convierte en el único centro de atención. Se desarrolla una dependencia tóxica donde el otro es visto como una posesión y no como un individuo libre».

Finalmente, Rojas enfatiza el machismo estructural. En el Delta persiste una cultura que confunde el control con el amor, donde, según el psicólogo, muchos hombres sienten que celar es una forma de validar su masculinidad frente a su entorno social.

Mientras en Tucupita se siga pensando que el control es sinonimo de «yo te quiero» y que por eso se irrespete a la otra persona, seguirán saliendo casos de detenciones por violencia de género.

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