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¿Por qué más personas se están agarrando a golpes en Tucupita? Analizamos las causas

🕒 Publicado a las 8:01 PM (Hora de Venezuela)
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Tucupita se ha convertido en un ring de boxeo si se toman en cuenta las cifras oficiales de violencia y no oficiales, pero a los que El Maraisa ha tenido acceso.

Para Adriana Rojas, especialista en psicología social, lo que se ha visto en las calles Manamo, Mariño y Pativilca, no es simple mala educación, sino «un cuadro clínico de fatiga psicosocial».

Años de crisis y servicios públicos que no funcionan adecuadamente, mantienen el cerebro de la gente en «modo ataque», explica Rojas.

«Un insulto en una cola, en sí no es por el puesto, es la descarga de meses de frustración acumulada que explota ante cualquier chispita que lo enciende».

Otra de las razones que añade la psicóloga social es el factor biológico que también incide en estas reacciones inmediatas. «El calor extremo del Delta, aunado al ruido y las aglomeraciones, dispara niveles críticos de cortisol (la hormona del estrés) en el organismo».

Una persona trasnochada, deshidratada y bajo presión económica tiene cero tolerancia. Según Rojas, en este estado de vulnerabilidad, cualquier tropiezo accidental o reclamo se interpreta erróneamente como una agresión personal que el instinto ordena responder con golpes.

«Es decir, es cuando decimos que alguien está de a toque».

A esto se suma lo que la sociología llama anomia: la ruptura del tejido social por la migración masiva. «Se fueron los padres o el hermano mayor que servían de autoridad. Ahora solo quedaron sus abuelos o tías, cuyas incidencias sobre sus representados no son los de mayor responsabilidad».

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