«A los seis años vendí mi primera artesanía»
Con la venta de sus primeros productos logró comprarse su primer utensilio, y todavía lo conserva. Es un tesoro que guarda los recuerdos más bonitos de su vida
Esta historia narra la experiencia de una mujer que supo salir adelante pese a ser separada de sus padres a muy temprana edad. Es oriunda del Bajo Delta.
Desde los seis años de edad fue apartada de sus padres para ser internada en un colegio de monjas. Fue el sacrificio más duro, pero sabían que era lo mejor por su propio bien.
Allí aprendió a valorar hasta lo más mínimo. Solo tenía un mes para estar de nuevo con sus papás, que era lo que le daban de vacaciones.
No tenía lujos, por eso hoy entiende perfectamente lo que significa ganarse el sustento diario con el sudor de su frente. “Yo no sé lo que es que te den algo. Hoy en día la gente quiere todo fácil. La vida es de esfuerzos y sacrificios, si quieres algo debes esforzarte para obtenerlo”.
Estando con las monjas aprendió a hacer sus primeras artesanías.
“A los seis años vendí mi primera artesanía, a los seis años me compré mi primera pailita. Cuando me casé me lo llevé a la casa y todavía lo conservo”.
Hoy valora el inmenso sacrificio de haber renunciado a su infancia para encarar las crudezas del mundo adulto.


