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Por qué más deltanos cuestionan a quienes están retornando desde otros países, lo analizamos

🕒 Publicado a las 1:37 PM (Hora de Venezuela)
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«¿Y a qué te fuiste si ya te vas a devolver?», «¿Volviste con los bolsillos vacíos o trajiste algo?». En Tucupita y en cualquier rincón de Venezuela, el regreso de un migrante rara vez se recibe solo con abrazos. Casi siempre viene acompañado de un interrogatorio y de una pregunta que se disfraza de broma. Y quienes han vuelto y están leyendo esto, saben que es así.

Pero, ¿qué pasa por la mente de quien juzga o cuestiona al que decide volver a casa?

Para el psicólogo social René Valdivieso, ver regresar a alguien funciona como un espejo que incomoda. El ciudadano que ha resistido años de crisis ve el retorno de un paisano como un choque mental.

«Cuestionar al otro es una forma de autodefensa», explica el especialista. «El cerebro de quien se quedó necesita confirmar que su propia decisión de no irse —o de aguantar— fue la correcta. Ver al otro volver activa dudas que muchos prefieren callar».

Cuando el migrante regresa —ya sea porque la vida afuera fue muy dura, de malos empleos y soledad, o simplemente porque extrañaba su tierra— se rompe ese ideal de película.

El psicólogo también explica que años de fractura social han dejado marcas profundas. En muchos sectores queda un resentimiento silencioso hacia quien se marchó, visto a veces como un «abandono del barco». Cuando el migrante regresa, ese malestar acumulado cobra factura en forma de juicio moral, como si su vuelta fuera una admisión de derrota o una provocación.

Añade además que el venezolano es experto en usar la ironía para sobrevivir a los temas pesados. Preguntar en tono de burla «¿y a qué viniste?» es, en realidad, un mecanismo de defensa para no hablar de la frustración compartida, el dolor y la vulnerabilidad que todos, de una u otra forma, cargan encima.

«Al final, comprender por qué juzgamos al que vuelve es el primer paso para cambiar la conversación. Pasar del juicio mezquino a entender que, de un modo u otro, todos seguimos buscando un lugar seguro donde pertenecer», concluyó René Valdivieso.

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