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Quiénes son los que destruyen las cestas de basura, qué pasa por su mente y cómo detenerlos en Tucupita

🕒 Publicado a las 11:05 AM (Hora de Venezuela)
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La destrucción y el robo de contenedores de basura en Tucupita no responden a ninguna estrategia política ni a planes de sabotaje. Se trata de una realidad mucho más cruda que se desata al caer la noche en Tucupita.

Para entender qué pasa por la mente de quienes cometen estos actos, conversamos con el psicólogo social y especialista en dinámicas urbanas, Dr. Roberto Cárdenas.

El experto explica que detrás de estas acciones operan perfiles muy específicos y alejados de cualquier ataque político.

«Por un lado están los jóvenes que, ante la carencia de alumbrado público, la falta de patrullaje y la presión de sus amigos, salen a la calle a altas horas solo a joder y buscar adrenalina».

Cárdenas detalla que aquí entra en juego una verdad incómoda. La falta de control y la irresponsabilidad de muchos padres que no saben dónde están sus hijos de madrugada, ni con quién andan.

Por el otro, están las personas en situación de calle o atrapadas en el consumo de alcohol y drogas.

«Bajo esos efectos, pierden el control de sus actos y ven en la calle un espacio sin ley donde pueden descargar sus rabias o arrancar hierro para venderlos rápido».

«En ambos casos, el problema de fondo es que se pierde el respeto por lo ajeno. Para estas personas, lo público no es de nadie y destruirlo no tiene ninguna consecuencia moral que les importe», afirma el profesional.

Parar esta situación exige una respuesta que no se quede solo en cuestionamientos.

«Las autoridades deben detener a los responsables y aplicar la ley. Sentar un precedente que sirva de ejemplo para evitar futuras acciones similares», advierte el abordado.

Para ponerle freno a esos muchachos que andan sin la supervisión o abandono de sus padres, añadió que el gobierno local y los cuerpos de seguridad tienen que activar operativos nocturnos de retención preventiva en las calles.

«Cuando la policía detiene a menores de edad a altas horas sin supervisión, la ley debe obligar a los padres a rendir cuentas con sanciones reales, charlas obligatorias o trabajo comunitario.»

«A esto se le suma la necesidad de rescatar a los más vulnerables con ayuda social, alumbrar las calles oscuras y recuperar el orden vecinal», sugirió el experto en dinámicas urbanas y psicólogo.

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