Mientras Tucupita veía peleas virales, por otra parte moría una niña y reclamaban dignidad
Foto de El Deltano
El fin de semana en Delta Amacuro dejó al descubierto dos realidades opuestas. Mientras los videos de peleas y violencia en las calles de Tucupita acaparaban la atención en redes sociales y medios de comunicación, en los municipios indígenas Antonio Díaz y Pedernales ocurrían dos hechos graves que violan los derechos humanos de la población warao.
En Antonio Díaz
En la comunidad de Mujabaina, municipio Antonio Díaz, la familia de Maximino Romero —fallecido el pasado 27 de septiembre— denunció que la alcaldía del municipio les entregó un ataúd de madera podrida y en avanzado estado de deterioro.
La comunidad y los familiares protestaron ante lo que consideran una falta de respeto y un trato deshumano hacia las familias de escasos recursos, exigiendo que se garantice la dignidad humana tanto en vida como en la muerte.
En Pedernales
En el municipio Pedernales, la falta de centros de salud equipados y la ausencia de ambulancias fluviales provocaron otro lamentable hecho. En la comunidad de Wakajara, miembros del partido Alianza Bravo Pueblo (ABP) hallaron a tres niños waraos con graves afecciones respiratorias que llevaban más de dos semanas sin recibir atención médica.
La organización política trasladó a los niños hasta el Hospital Materno Infantil de Tucupita. Sin embargo, la mañana del domingo falleció una bebé de apenas 6 meses debido a una bronconeumonía.
Los dirigentes denunciaron que las comunidades indígenas sufren la falta de vacunas básicas (como la del neumococo), la falta de agua potable y el abandono de los ambulatorios.



1 comentario