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Por qué más parejas deltanas tienen problemas de violencia en Trinidad

🕒 Publicado a las 10:44 AM (Hora de Venezuela)
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Foto de Reuters

Al hablar de los deltanos incluye todos los venezolanos

El plan de casi todas las parejas jóvenes que salen del Delta hacia Trinidad es el mismo: irse juntos, trabajar duro en la isla y reunir para tener algo propio. Pero la realidad al llegar allá es otra.

Cruzar el golfo no solo cambia el lugar donde vives, sino que pone a prueba la relación bajo una presión tan fuerte que, muchas veces, las promesas de un futuro juntos terminan convertidas en peleas constantes, celos enfermizos y agresiones.

Detrás de las muertes que lamentablemente se escuchan, hay una realidad silenciosa. La mayoría de los muchachos que se van juntos empiezan a tener problemas muy rápido. La isla no es fácil, y el cambio de vida genera inseguridades que aquí en el Delta no se veían.

Uno de los principales detonantes es el cambio con el dinero. En Trinidad, a veces las mujeres consiguen trabajo más rápido o ganan un poco más en comercios o limpiando casas, mientras que los hombres dependen de la construcción, que es un trabajo pesado y que a veces se para.

Cuando el hombre siente que ya no es el que mantiene el hogar por completo, se llena de inseguridades y, en vez de conversarlo, busca controlar a la mujer tumbándole los ánimos, celándola por la ropa que usa o reclamándole por los horarios de trabajo.

A esto se le suma que allá casi nadie vive solo. Por lo caro que es un alquiler en dólares trinitarios, las parejas terminan metidas en una sola habitación o compartiendo casa con mucha gente. Sin intimidad y con el estrés del día a día, cualquier mirada de un vecino o un saludo en la cocina se vuelve motivo para una discusión armada.

El aislamiento total es el otro gran peligro. En el Delta, si una muchacha tiene una pelea fuerte, se va a casa de su mamá o llama a un hermano. En Trinidad estás sola. Muchas no tienen papeles, no hablan el idioma y les da terror ir a la policía de allá porque piensan que las van a deportar. El agresor sabe perfectamente que ella no tiene a dónde correr ni quién la defienda, y ese miedo lo aprovecha para apretar más el control y amenazarla.

Para muchas jóvenes, la isla también significa tener su propio dinero y conocer gente nueva por primera vez. Pero para un hombre inseguro, esa nueva libertad de su pareja es vista como una traición.

Los celos extremos no son normales ni son una prueba de amor por estar lejos. Ninguna muerte ocurre de la noche a la mañana; empieza siempre con un grito o un jalón de brazo que se deja pasar.

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