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Callada, pero matando a más jóvenes…

🕒 Publicado a las 7:07 PM (Hora de Venezuela)
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Hay una enfermedad que está cobrando silenciosamente la vida de miles de personas en el mundo. Se llegaba a afirmar que solo «los viejos» padecían de la misma. Solo que con el pasar de los años, muchos de estos pacientes ni siquiera avanzan de los 40.

El número de personas con problemas de azúcar en su metabolismo se ha disparado drásticamente, incluso en niños. Todo ha tenido que ver con el estilo de vida y la alimentación.

¿Que cambió en la sociedad para que esta patología ahora esté entre los más jóvenes?

El aumento del consumo de productos ultra procesados, las bebidas azucaradas y las harinas refinadas es la causa más común en la Venezuela bajo un complejo contexto socioeconómico.

Para la mayoría es más fácil y accesible adquirir carbohidratos como las harinas y algunos tubérculos, que las proteínas y vegetales que están más caros, aunque más sanos.

Otros simplemente eligen comer mal: pasteles, chucherías, refrescos, etc y no tiene que ver con su bolsillo; simplemente es un hábito que adquieren.

Los deltanos con menos recursos no tienen más opciones que comprar arroz, pasta y harinas: alimentos poco balanceados que a la larga traen varias consecuencias ligadas al azúcar en el metabolismo.

Este bombardeo constante de glucosa (presente no solo porque te comas algo dulce) obliga al páncreas a trabajar forzado desde edades muy tempranas, provocando que el órgano colapse o que las células se vuelvan inmunes a la insulina mucho antes en cuanto a edad se refiere.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) registra 1.6 millones de muertes directas anuales, la Federación Internacional de Diabetes (FID) eleva el impacto real de la epidemia a 3.4 millones de muertes al año al contabilizar sus devastadoras complicaciones cardiovasculares y renales; una alarmante estadística que equivale a perder una vida en el mundo cada 9 segundos.

Algunos de los síntomas de la diabetes son:

  • Fatiga extrema y cansancio
  • Visión borrosa
  • Corte y heridas que tardan en sanar
  • Hormigueo o entumecimiento
  • Sed y hambre constante.

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