Los memes de chinos y nuevos bachilleres, y por qué aseguran que «pasaron de moda» en Tucupita
Entre el período 2015 y 2018 se popularizó un meme en Tucupita en el que se afirmaba que por cada bachiller que egresaba, un comerciante de origen asiático ya tenía asegurado un empleado más, ya que, en un contexto en el que Venezuela apenas comenzaba la profundización de su coyuntura económica, cientos de estos graduados sí optaban por un cupo en estos abastos de comida.
Lo hacían obligados para sumar a la despensa de su casa y no continuaron sus estudios. Estos hechos dejaron a su paso, además de los memes, una alternativa que, aunque como segunda opción, varios bachilleres todavía toman en cuenta, aunque no mayoritariamente como en un principio. Una consulta de El Maraisa permite asomar que estos puestos laborales comienzan a ser desechados (y los memes también).
Durante los años más crudos de la crisis, los comercios de dueños chinos fueron los que se mantuvieron abiertos, por lo que representó una de las pocas opciones laborales en Delta Amacuro, pero progresivamente otros negocios que no necesariamente tienen que ver con el ramo de abastos o automercados, están abriendo sus puertas y ofertando vacantes laborales mejores remuneradas y acorde con los estándares de la protección al trabajador, además de que más jóvenes están apostando a emprendimientos independientes, o comenzar experiencias en el área de las telecomunicaciones. Eso sí, ahora la mayoría elige seguir sus estudios.
Eliminando memes
Jesús Malavé es uno de los jóvenes que afirma se sintió identificado cuando los memes de los chinos y los nuevos bachilleres se viralizaron en Tucupita. Sin más opción que solo sobrevivir, apenas se graduó en 2018, comenzó a trabajar en un abasto de dueños asiáticos. Asegura que fue explotado laboralmente, el trato era «casi cruel», ya que les pagaban «muy mal» y apenas tenían medio día libre a la semana.
Así como Malavé, otros de sus compañeros de promoción también padecían de los mismos maltratos, sin opción a quejas, «porque era lo que había», dijo el joven.
Pero pronto llegaron los leves cambios y vieron otras ofertas laborales que les permitió estudiar en la universidad, en 2019. El año pasado se graduó de ingeniero civil y está trabajando en una organización no gubernamental, con opciones de negociaciones.
La nueva realidad
En 2025, Edwin González es uno de los recién graduados de bachiller y explica que, por fortuna, su familia ha prometido apoyarlo en su carrera universitaria y admite que también trabajará para autofinanciar sus estudios, solo que, «no, no con los chinos».
«Quiero estudiar odontología, pero lamentablemente aquí en Delta Amacuro no dan esa carrera, y pues me toca proyectar otras ideas y estudiar mecánica dental, veré dónde trabajo mientras tanto, porque trabajar en los chinos es más complejo», afirmó.
Mariana M. una joven de la comunidad Bonoina, a unas 8 horas por vía fluvial desde Tucupita, este año se graduó de bachiller y su familia le ha confirmado apoyo. Ella quiere estudiar criminalística, dice que ha sido su sueño y viajará hasta la capital deltana para hacerlo realidad.
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