Cargando ahora

En crudo: «la niña ya estaba agonizando»

Ya era de noche y su papá nos fue a buscar a mi esposo y a mí. La habíamos estado atendiendo desde hace varios días, pero la reciente nacida se ponía peor.

Todos nos preparamos para lo peor esa noche. Ella, chiquita allí, arropada con sábanas desgastadas y con olor a humo, respiraba rápido.

Todavía no tenía nombre, así que mi esposo y yo la fuimos a bautizar a petición de sus padres. Era una despedida. Como para que se fuera al cielo bautizada.

Prendimos la vela, oramos y le pusimos de nombre, Milagro.

Esa noche la niña reaccionó, mejoró y vivió. Ahora tiene una hermosa familia. ¡Alabado sea Dios!

Gracias, M.T. A, por tu conmovedora experiencia.

🔥 856 lecturas
¡Ruédalo!