En crudo: primero tenían asco, luego se estaban muriendo de hambre
Habíamos pasado toda la mañana haciendo un censo oficial en comunidades indígenas de Pedernales. Cuando ya estábamos de regreso, abordamos una última localidad.
Allí, una warao estaba haciendo domplinas. Cuando estuvieron listas, nos las ofreció desinteresadamente. Todos rechazaron la entrega y mostraron actitudes, y muecas de asco: hay que decirlo con seguridad, porque no lo disimularon.
El abordaje era oficial, no se trataba de alguna ONG, donde los protocolos son más estrictos, no. Allí se trataba de un trabajo de humanos para humanos, no de robots.
Y lo que hizo aquella mujer warao fue de solidaridad pura. Todos rechazaron la domplina, pero yo sí la recibí y la guardé en mi bolso, porque mi abuelo me enseñó que en estas comunidades hay que saber aceptar o rechazar algo, hay que estudiar el panorama, la realidad, el contexto.
El bote arrancó rumbo a Tucupita y a mitad de camino los motores se dañaron. Tuvimos unas cinco horas esperando que repararan aunque sea uno, ya que no había comunicaciones en ese entonces.
Se apareció el hambre y todos le pegaron ojo a la domplina que yo le había aceptado a la indígena. Finalmente tuve que compartir de a poquito para cada uno, porque había hambre y de las duras.
Gracias, señor Marcano J, por compartir tu relato y experiencia.
El Maraisa en Facebook: https://www.facebook.com/profile.php?id=61577569562527


