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Al levantarnos, teníamos el café, desayuno y una vista única en la posada de Alexis Medina

🕒 Publicado a las 11:49 AM (Hora de Venezuela)
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Llegamos a Curiapo sobre las 7 de la noche. El viaje había sido largo, pero lleno de trabajo y acción como nos gusta. No teníamos ni la menor idea de dónde nos alojaríamos, pero pronto esa angustia acabó cuando ya estábamos cómodos en una excelente posada.

Curiapo es la capital del municipio Antonio Díaz en el estado Delta Amacuro, es la localidad más próxima al Esequibo, al este de Venezuela. Su cultura es mixta: por sus aceras y puentes pueden verse a indígenas waraos, culíes, guyaneses, indianos y criollos de pieles blancas. Una mezcla nada extraña si se toma en cuenta el contexto geográfico y cultural.

El equipo de El Maraisa era pequeño, pero sumando al resto, éramos más de 20 personas. Finalmente nos informaron que pasaríamos la noche en la posada de Alexis Medina, un reconocido docente de Curiapo, trabajador, resiliente, pero sobre todo, buena gente. Las personas que lo conocen sabrán que estas afirmaciones son las más objetivas.

Medina relata que, como Curiapo, su posada está reverdeciendo luego de varias coyunturas que, aunque no la hicieron cerrar, la llevó a su mínimo esplendor en comparación con años anteriores. El docente atravesó por una gran tormenta política durante las dos administraciones municipales pasadas, que le costó varios boicot contra su emprendimiento. Pero la gente, el pueblo de Delta Amacuro que lo conoce, no se doblegó y le ofreció apoyo. Alexis sigue ofreciendo el servicio.

Pero dejemos de hablar del pasado, porque Curiapo está resurgiendo de entre las cenizas, ya que durante los días más crudos de la coyuntura económica de Venezuela y la pandemia por el Covid, su gente casi se acaba: la mayoría migró para Guyana. Ahora, con esfuerzo propio, los curiapeños están invirtiendo y retomando lo que algún día fue la capital del municipio.

Como éramos más de 20 personas y la posada de Medina por ahora puede albergar y atender a 15, elegimos dormir en hamacas, en un área cercana al comedor y al aire libre. Ir a los caños y no vivir como se vive en los caños, pues nada tendría sentido.

La posada cuenta con habitaciones, agua tratada, luz, internet y los servicios extra de alimentos (eliges comida típica o criolla) y recorridos por zonas cercanas de la selva. Su equipo de trabajo está liderado por su esposa, quien en sí es la propietaria de la posada, pero ella prefiere que su esposo se encargue de la promoción, que lo hace simplemente siendo él, sin tener que recurrir a alguna otra estrategia.

Al amanecer, un fuerte olor a café nos despertó. El servicio de alimentos estaba desde muy temprano. Cuando nos dimos cuenta, la mesa estaba adornada con un termo en el centro. Mientras nos tomábamos los sorbos, el sol se asomaba más al este, las guacamayas graznaban, el ambiente era fresco, aunque húmedo, olía a humo de leña, otros pájaros confundían el ambiente, dejando de un lado el bullicio de las ciudades.

Varias ONG han hecho uso de los servicios de la posada de Alexis Medina. La prefieren por lo cómoda, está al alcance y ofrece un servicio que mezcla las comodidades de una ciudad, pero sin perder la esencia de estar en la selva.

Contacta a Alexis Medina y aventúrate un rato en la selva: 04161772242 / 04165384114.

Pd: El Maraisa no tomó fotografías de la posada debido al poco tiempo de estadía y lo rápido que fue todo, sin embargo, la experiencia se quedó para siempre.

Ahora leo El Maraisa: https://www.facebook.com/profile.php?id=61577569562527

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